TERAPIA CORPORAL CON YOGA Y CHI KUNG

Esta práctica combina recursos muy variados, adaptados a cada sesión. Se basa en el poder de la conciencia para transformar nuestro estado físico y mental. Casi toda la sesión se desarrolla en un estado meditativo, similar al mindfulness o al “estado de qigong”. Es decir, la mente se relaja y se sumerge en el cuerpo, lo que permite hacer una práctica muy consciente con un efecto de descanso.

 
Escucha a tu cuerpo y transforma tu vida

En la base de esta práctica están yoga y chi kung, dos sistemas que producen a la larga una transformación total de la persona que comienza con el cuerpo y se manifiesta en lo emocional, mental y espiritual.

Son muchas las influencias tras más de 20 años de estudio y práctica. Las principales: Yoga taoísta, Hatha yoga, Zhi Neng Qi Gong, Awareness Through the Body, Mindfulness.

La conciencia corporal es siempre el punto de partida, que nos permite silenciar la mente, nos trae al aquí y ahora, al presente “real” sentido en el cuerpo. A partir de ahí, es posible despertar la conciencia de la energía, propia de la práctica de chikung. La lentitud y el no esfuerzo son claves en este enfoque. En la serenidad y el silencio mental, despierta la conciencia de la propia conciencia.

En todas las sesiones, partimos de la necesidad física-mental del momento y del “sentir” de la persona o del grupo, y desde ahí enfocamos la práctica en una dirección u otra.

Estas sesiones son siempre diferentes…

Por ejemplo, aflora la necesidad  de respirar profundamente y abrir las vías respiratorias.

Hacemos movimientos de chi kung para movilizar la musculatura implicada en la respiración, realizamos el estiramiento del meridiano de pulmón e intestino grueso, practicamos posturas de yoga en las que se abre la caja torácica, despertando dentro de ellas la conciencia de la respiración, nos relajamos en la postura del pez ofreciendo versiones adaptadas a cada uno y visualizamos el proceso de la respiración. Comentarios al final: “Muy bien”, “Respiro mejor”, “Como nueva”…

Por ejemplo, aflora el sistema digestivo, molestias y dolor de estómago.

Practicamos respiración consciente, relajación profunda del abdomen, automasaje. Hacemos posturas de yoga que crean espacio en esta zona. Estiramos el meridiano de estómago y bazo. Tomamos conciencia de los pensamientos obsesivos. Comentarios al finalizar: “Me siento mucho mejor del estómago”, “Me encantan estas clases”.

Otras veces, la sesión es una sucesión de posturas, estiramientos y movimientos de yoga (hatha, taoísta, tao yin…) que buscan la movilización de la totalidad del organismo y la conexión plena de mente y cuerpo. En ocasiones, hacemos secuencias de chikung que tienen el mismo objetivo: movilizar toda la estructura del cuerpo, relajar y flexibilizar para permitir que la energía circule sin obstáculos. A veces, practicamos expresión corporal, estiramientos en parejas o masaje.

Un ingrediente que nunca falta en estas sesiones es la palabra en el cuerpo, la metáfora y la visualización. Todo lo que imaginamos el cuerpo lo siente como una realidad vivida, esto permite que en la sesión evoquemos-vivamos experiencias que nos llenan de vitalidad o nos serenan profundamente.

Por ejemplo, en una sesión con María, mi alumna de 81 años, paseamos junto al río Irati, respiramos y sentimos la humedad y presencia de los bosques.

Después, bailamos vals en un salón de Viena, moviendo todo el cuerpo, riendo, no tenemos más de 30 años. Practicamos algunos ejercicios de Tao Yin. Finalmente, nos tumbamos en relajación explorando las sensaciones de la respiración suave, profunda y consciente. Conclusión de María: “¡Qué bien se siente el cuerpo, qué bien nos lo hemos pasado!”.

Palabras clave: Sencillez. Lentitud. Contacto. Facilidad. Relajar y escuchar el cuerpo: qué dice, qué pide. Silenciar la mente. Energía. Descanso. Contemplación.

 

Si deseas saber en qué consiste en la práctica y cómo se siente una sesión de terapia corporal con yoga y chikung, agenda ahora una sesión de prueba gratuita. 

 
 
 

Experiencias de Terapia Corporal

María, 81 años

«Desde que empecé las sesiones de terapia corporal con Rosario, mi experiencia ha sido transformadora: ha mejorado mi postura, me siento más cómoda de pie y he ganado fuerza y flexibilidad. En el ambiente tranquilo y acogedor de la sala he conseguido desconectar del estrés diario y conectar con mi cuerpo y mente.

Gracias a los ejercicios suaves pero efectivos y al control de la respiración he reducido mi nivel de ansiedad y me siento más equilibrada y en paz.

Mi experiencia personal es muy positiva y recomiendo estas sesiones a quien busque mejorar su bienestar físico y mental.»

Clara, 35 años

«El yoga lo considero una parte imprescindible de mi vida y con Charo se establece una conexión total entre alma y cuerpo que te hace renacer a cada momento. Gracias a su manera de dar las clases, a su enorme amabilidad y a sus explicaciones no solo se consiguen los beneficios físicos de la práctica sino que se logra una sensación de tranquilidad y bienestar inexplicable. Una gran profesional, gracias.»

Carmen, 65 años

«Estas sesiones son como un túnel de lavado: entras de una forma y sales de otra».

Nuria, 45 años

«Estas sesiones de yoga terapia son un paréntesis en mi vida. Noventa minutos para desconectar de la vida en piloto automático y reconectar con mi alma».

Abril, 40 años

A través de la relajación y de la vibración de tu voz entro en un estado de calma total en el que me siento y vivo la conexión con mi verdadera esencia, siendo UNO con todo lo que me rodea”.

Pablo, 38 años

«Me gusta esta práctica que no se ciñe a una única escuela de yoga,  mezcla el yoga más tradicional con estilos más adaptados y chikung. El ambiente ayuda a mantener un  estado meditativo».

Patricia, 42 años

«Para mí las clases con Rosario son como volver a casa. Conectar con mi esencia, sentirme en mí.

Percibe tu necesidad y la de los compañeros y sabe entrelazarlas de tal  forma que todos salimos reconfortados.

Es un lugar de conexión, armonía y mucha paz donde une todos sus saberes en uno, hacer que te sientas bien en ti.»

Ana, 36 años

«Es un tiempo necesario para mí, en el que consigo ser consciente y estar presente, pudiendo parar la mente y estar en contacto con lo que me dice mi cuerpo. Es un lujo poder disfrutar de este momento todas las semanas y poder llevarme el aprendizaje a la vida cotidiana».

Bea, 55 años

«Nos acompañas en nuestro camino de crecimiento personal a través del movimiento, de la vibración y del silencio. Haciéndolo de una manera progresiva y fácil, dejando que cada uno vaya al ritmo que le corresponde, pero sin perder la unión del grupo».

Preguntas frecuentes​ de terapia corporal

Es una práctica que combina yoga, chi kung, respiración y conciencia corporal para liberar tensiones, mejorar la postura y reconectar con tu energía vital.

No. Las sesiones son adaptables a cualquier nivel y condición física; lo importante es tu disposición a escuchar tu cuerpo.

Reducción del estrés, mejora de la postura, aumento de energía, mayor conexión cuerpo-mente y bienestar emocional.

Se ofrecen ambas opciones, según tus preferencias y necesidades.